DESARROLLE UNA REPUTACION DE SER UNA PERSONA RAPIDA EN SU TRABAJO Y DIGNA DE CONFIANZA
El
tiempo es la moneda del siglo XXI. Hoy en día todas las personas viven en una
carrera continua contra el tiempo. Los clientes que antes ni siquiera sabían que
querían un producto o servicio, hoy lo requieren ya mismo. La gente es cada vez
menos pacientes para esperar cualquier cosa. Los clientes leales pueden cambiar
de proveedor de un día para otro si alguien más les sirve con más rapidez que
la empresa con la que están haciendo negocios.
De
manera que su reto es llegar a ser reconocido por su velocidad en el trabajo.
Desarrolle un sentido de urgencia en lo que hace. Conviértase en una persona de
acción. Muévase rápido hacia las oportunidades. Muévase rápido cuando la gente
quiera o necesite algo, o cuando vea algo que necesita hacerse.
Cuando
su cliente a o su jefe le pida que haga algo, hágalo tan rápido que ellos
queden sorprendidos. Usted debe haber oído que “cuando quiera que algo se haga, asegúrese de dárselo a una persona ocupada”.
Quienes tienen una reputación de moverse
rápido atraen hacia sí misma más oportunidades que aquellos que simplemente
hacen el trabajo cuando pueden hacerlo.
El
factor tiempo es un ingrediente esencial para la elaboración de cualquier plan
de trabajo. Muy pocas personas desarrollan la disciplina para administrar su
tiempo de manera que puedan ser mucha más efectivas y productivas, pese a que
todos recibimos ingresos que van en proporción directa a nuestra productividad.
En
un estudio dirigido hace algunos años hacia ejecutivos de grandes corporaciones
estadounidenses, se logró descubrir que el ejecutivo promedio no planifica su
trabajo diario. Los millonarios saben que esta es una manera segura de fracasar.
Cuando
usted combina su habilidad para determinar su prioridad de mayor con el empeño
en hacerla rápido y bien, se le abrirán más puertas y oportunidades de las que
puede imaginarse hoy.
David
Vice, Presidente de Northem Telecom, decía hace algún tiempo: “En el nuevo milenio solo existirán dos
clases de profesionales: los rápidos y los muertos”. ¿Raídos para qué? Rápidos
para cambiar; rápidos en adaptarse en las nuevas demandas de los mercados y en
abandonar viejos preceptos que puedan estar deteniéndolas de maximizar su éxito
personal y profesional.
Si
aún no está totalmente convencido de la necesidad de actuar con prontitud,
tenga en cuenta el dicho japonés que afirma que es absurdo continuar haciendo
lo mismo y esperar obtener resultados diferentes.
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