EL TRABAJO


EL TRABAJO
Los antiguos griegos y romanos consideraron el trabajo como una maldición, un castigo de los dioses. El trabajo manual era para los esclavos. Los hebreos también consideraban el trabajo como un castigo o una carga dolorosa, pero además lo tomaban como una expiación del pecado cometido originalmente por los progenitores de la raza humana.
Los cristianos primitivos seguían las creencias hebreas, pero además desarrollaron el pensamiento de que el trabajo no solo era necesario para ganarse la vida sino incluso era la actividad que hacia posible la repartición de la fortuna entre los más necesitados.
El protestantismo llego a ser aquella fuerza religiosa que estableció el trabajo como base de la vida y del sustento en la sociedad moderna. Lutero lo incorporo en sus enseñanzas alegando que era una manera de servir a Dios. El Calvinismo añadió que era voluntad de dios y que todos los hombres debían hacerlo, pero que los frutos del trabajo eran para bien de la sociedad y no para el hombre mismo. Esta Filosofía evoluciono y se expandió con rapidez por los países occidentales hasta constituir modernos sistemas institucionales de negocios.
Posteriormente, con la llegada de las teorías marxistas, el trabajo se consideró u a mercancía que apoya la acumulación del capital mediante el excedente de una plusvalía que beneficia solo a la burguesía.
El modelo básico de la empresa, dirigida por un propietario individual o familiar, es decir, la autocracia familiar, prevaleció hacia 1868 cuando apareció el capitalismo. Para estructurar el trabajo de las nuevas organizaciones capitalistas (acero, ferrocarril, textiles) recurrieron a la dirección de los militares con el fin de mantener a raya las expectativas de la clase obrera naciente. Con esos directores militares tuvieses  “en el trabajo una actitud honesta, diligente y humilde”
Mas adelantes las encíclicas papales, desde el Renum Novarum (1891) y las que siguieron en el siglo XX, se ocuparon del trabajo hasta establecer la conocida  Doctrina social de la Iglesia que hace énfasis en la dignidad del trabajo y del trabajador.
La aparición de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) creó un espacio para que todos los países pudieran debatir y reflexionar sobre los problemas del trabajo y de los trabajadores, en las diferentes organizaciones y culturas del mundo. Se adopta así una postura con pretensiones universales frente a temas como el trabajo de los niños y las mujeres, las condiciones de los mineros, las organizaciones sindicales, la flexibilización de los horarios de trabajo, entre otros.
El trabajo como hecho económico tiene interpretaciones diversas que obedecen a creencias políticas y religiosas diferentes. Sin embargo, el impulso del hombre a ser productivo proviene de fuentes psicológicas ligadas a la naturaleza humana y a la esencia individual de cada persona, única e irrepetible.


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