EL INNATO
Para poder utilizar la habilidad que posee, debe liberarse de todo rengueo de perdedor. Un rengueo de perdedor típico es “no nací vendedor, doctor, abogado, artista, arquitecto, ingeniero, etc.”. Yo quisiera enfatizar este punto. Durante mis recorridos, he leído periódicos de pequeños poblados rurales del mundo y de grandes metrópolis de Norteamérica y Europa. He leído de mujeres que dieron a luz niños y niñas, pero hasta jamás leí que una mujer hubiera dado a luz a un vendedor, un doctor, un abogado, un artista, un ingeniero, etc. Sin embargo, si he leído que han muerto doctores, abogados, vendedores, etc. Ya que no “nacieron”, pero “mueren”, es obvio que en algún punto entre el nacimiento y la muerte, por elección y adiestramiento, se constituyen en lo que desean ser. (¿Permitiría que un doctor “innato” que le hurgara en su estómago?, ¿o que un abogado “innato” le defendiera en una corte?).
En realidad, jamás he visto que una mujer hubiera dado a luz a un éxito o fracaso. Siempre es un niño o una niña. Ocasionalmente he visto algún hombre levantarse y decir “Soy un hombre que se hizo a sí mismo”. Hasta ahora, jamás he visto a alguien levantarse para decir: “soy el fracaso hecho por mí mismo”. ¿Saben lo que hacen? Señalan con, el índice y dicen:
“No tengo éxito o no soy feliz debido a mis padres”. Algunos dicen “Mi esposa (esposo) no me comprende”. Algunos echan la culpa al profesor, al predicador o al patrón. Otros culpan a todo. Desde el color de la piel y creencias religiosas hasta la falta de educación y deficiencia físicas. Algunos dicen que son demasiados jóvenes o viejos, demasiado gruesos o delgados, demasiados altos o bajos, o que viven en el sitio equivocado.
Es increíble que algunos incluso digan que nacieron en el mes inapropiado o bajo la estrella equivocada. (Personalmente, no creo en las estrellas, aunque si tengo fe total en El que las hizo). También creo que los rengueos del perdedor son “basura”. Sin importar lo que haya recibido de la vida, puede usted construir algo sólido con ello.
Algunos incluso llegan al extremo de decir que son discriminados porque no forman parte de algún grupo de minorías o porque no son mujeres. Otros más señalan a toda la sociedad y culpan a todo mundo de sus problemas o falta de éxito. Quiero que observe algo. Cuando señala con su índice a alguien, descubrirá que hay tres veces más índices señalándole. Su “ÉXITO Y FELICIDAD COMIENZA POR USTED”. Entre más se involucre en el mensaje de este escrito, más feliz se sentirá de saber que usted mismo controla su futuro. Quizás por primera vez, reconocerán su enorme potencial.
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